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31/07/2002
- El Global
Informe Cataluña: Rius reclama
un mayor protagonismo del CISNS ante el nuevo mapa
sanitario
La nueva España de las autonomías en lo que a sanidad
se refiere obliga a replantear y definir las reglas
del juego, así como el papel que han de desempeñar
en ella los distintos actores del sistema. Así lo
manifestó a EL GLOBAL el conseller de Sanidad de la
Generalitat de Cataluña, Eduard Rius, quien, además
brindó la experiencia catalana a las comunidades que
asumen ahora la gestión sanitaria.
Para Rius, el nuevo escenario de la sanidad española
obliga, en primer lugar, a redefinir la función que
en ella han de desempeñar tanto el Ministerio de Sanidad
como el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional
de Salud (CISNS). Respecto al departamento que dirige
Celia Villalobos, el titular catalán de Sanidad se
muestra partidario de que se mantenga "adaptando
sus funciones a la nueva realidad". Esto evidencia
que desde Cataluña no se está prestando mucha atención
a las especulaciones sobre si puede desaparecer el
Ministerio de Sanidad para convertirse en una Subsecretaría
integrada en un gran Ministerio.
"Nosotros no somos contrarios a que se mantenga,
sobre todo, porque habrán de pasar aún unos años para
que se consolide la descentralización del sistema
sanitario. Lo que hay que hacer es determinar el papel
que se reserva el Gobierno central", afirmó el
conseller. En lo que no tiene dudas la Generalitat
de Cataluña es en la necesidad de dotar de mayor protagonismo
al CISNS, "que ahora ha pasado a ser más relevante"·
Rius cree que este órgano de representación territorial
es actualmente más útil que nunca para garantizar
la necesaria coordinación entre los distintos sistemas
autonómicos de salud, por lo que reclama que se le
otorgue un mayor protagonismo. Aunque también reconoce
que es necesario articular medidas legales que aseguren
dicha coordinación. La llamada Ley de Coordinación
y Cooperación del SNS es, pues, bien vista desde Cataluña,
aunque su conseller de Sanidad lamenta no tener aún
conocimiento del contenido de esta futura norma. "Por
lo tanto, no nos pronunciaremos sobre ella, no podemos
opinar porque sabemos muy poco, sólo algún indicio
y comentario hecho por la propia ministra", agregó,
poniendo de manifiesto la necesidad de la Ley "porque
el escenario -recalcó- ha cambiado".
Rius se mostró de acuerdo, no obstante, con la iniciativa
anunciada con Celia Villalobos de crear una Agencia
de Gestión de Información que sea un soporte técnico
para todas las comunidades, pero mostró más reservas
con el proyecto de tarjeta sanitaria única. "No
estamos de acuerdo con que haya una única tarjeta,
con que sea la misma para todo el Estado, otra cosa
es que el contenido sea homologable", explicó.
Las diferencias son más de forma que de fondo, pues
Cataluña está a favor de que el Estado garantice que
los ciudadanos puedan ser atendidos independientemente
del territorio en el que se encuentren o residan,
recibiendo las mismas prestaciones y servicios. Sin
embargo, se opone a que se homogenice el formato de
la tarjeta, y que en todas ellas haya los mismos símbolos.
Además, Eduard Rius recordó que los servicios de la
prestación sanitaria ya están definidos tanto por
la Constitución española como por la Ley General de
Sanidad, por lo que no considera que sea necesario
fijar unos mínimos comunes "que ya existen",
recalcó.
Competencias farmacéuticas
Otro de los aspectos del nuevo mapa sanitario que
ha de revisarse, según el conseller catalán, es el
de las competencias en materia farmacéutica. Así,
recordó que el Gobierno central mantiene todas sus
atribuciones en este campo, pero insistió en que las
comunidades autónomas deben participar en algunos
aspectos. "La Ley General de Sanidad y la Constitución
otorgan al Estado plenas competencias, sí, pero hay
que buscar las fórmulas para que las comunidades se
sientan más partícipes", aseveró, agregando que
el Consejo Interterritorial es el órgano adecuado
para conseguirlo.
Para Rius, la participación de las CC.AA. en la decisión
de si un medicamento será o no financiado es "incuestionable",
y cree que también se pueden revisar su papel en otros
aspectos como la fijación de precios, etc.
Por otro lado, hizo un repaso de lo que han sido estos
más de 20 años de competencias sanitarias en Cataluña,
asegurando que la valoración es positiva no sólo por
lo que se ha hecho en este tiempo, sino por el hecho
en sí de la transferencia. "Es un proceso en sí
positivo para todas las comunidades autónomas, la
descentralización es muy importante, más en Sanidad
porque permite acercar una gestión tan importante
como es ésta al ciudadano", manifestó a este periódico.
Cataluña dedica alrededor de un 35 por ciento de los
presupuestos de la Generalitat a Sanidad, y desde
que en 1994 se estableciera el primer modelo de financiación
autonómica el presupuesto sanitario ha crecido por
encima del Producto Interior Bruto (PIB) pero en paralelo
a los presupuestos del Insalud y de otras comunidades.
Además, en 1998 la Generalitat aportó por primera
vez recursos para financiar la sanidad, un total de
15.000 millones de pesetas, aportación que hoy asciende
a 16.000 millones. "Todo esto ha permitido la modernización
del sistema sanitario catalán para adaptarlo a las
nuevas necesidades", afirmó Rius, para quien los
rasgos distintivos del Servicio Catalán de Salud (SCS)
son fundamentalmente cuatro.
En primer lugar se refirió a la provisión mixta de
servicios tanto pública como privada. Otra de las
características más importantes, en su opinión, es
la diversidad de fórmulas de gestión; pero también
destacó el desarrollo territorial de una amplia red
asistencial, y la separación de las funciones de financiación
y provisión "respetando la tradición histórica".
Problemas o retos
¿Y los problemas del Sistema Catalán de Salud?. Rius
más que de problemas habla de retos de futuro, y dice,
además, que son comunes a los que puedan tener otras
regiones. Califica de "decisivos", por ejemplo,
el envejecimiento de la población y los consiguientes
cambios en la estructura demográfica; la introducción
de las nuevas tecnologías y procedimientos diagnósticos
con el incremento de costes que suponen; el incremento
de las expectativas de la población; la mejora de
los servicios y de la calidad tanto global como la
percibida por los usuarios; y una más activa participación
de los profesionales que rompa la tendencia a la desmotivación
mediante el establecimiento de incentivos.
El conseller catalán de Sanidad está convencido de
que el futuro pasa porque se produzca un cambio en
la forma de gestionar los servicios sanitarios y que
implique el paso de la cultura cultura de control
de la gestión a una cultura de gestión de responsabilidades
compartidas entre gestores y profesionales. "Es
algo complejo pero hay que seguir trabajando en esta
línea", reconoce. Rius considera que la sanidad
catalana ha sido un referente para otros países y
que pude serlo también para otras regiones, a las
que brindó la experiencia de Cataluña.
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