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03/03/2003
- El Global
Informe Cantabria: El
Consejo Interterritorial de Salud debe ser un órgano
decisor
P.
Desde su perspectiva, ¿qué van a suponer las transferencias
para Cantabria?
R. Desde un punto de vista político, supone
la culminación de las máximas aspiraciones de autogobierno.
Desde el punto de vista social, conlleva una aproximación
de uno de los servicios más valorados por el cien
por cien de la población. Mientras que para los profesionales,
éste es el momento óptimo de ver cómo se puede adecuar
la organización sanitaria a lo que demanda la población.
P. ¿Y qué valoración hace del proceso de transferencias?
R. Creo que ha sido un proceso muy intenso.
Estamos ante un momento histórico en el que se cierra
un ciclo, que comenzó hace más de 20 años, y que a
mi juicio ha sido demasiado tiempo para que un único
Sistema Nacional de Salud haya permanecido con tantas
diferencias. Porque entiendo que aunque haya unos
principios rectores que todos asumimos y reconocemos,
la verdad es que esto ha generado diferencias entre
las comunidades autónomas. Por ello, resultaba necesario
y urgente que se acometieran las transferencias y
se cerrara el modelo.
Por otro lado, han sido unos meses difíciles donde
ha habido que poner encima de la mesa el rigor de
los datos en todos los supuestos, tanto favorables
como desfavorables.
P. Cantabria obtuvo finalmente 480 millones de
euros (80.000 millones de pesetas). ¿Resulta suficiente
esta financiación para garantizar la atención sanitaria
en la comunidad?
R. La negociación presupuestaria fue compleja
porque coincidió con el nuevo modelo de financiación
regional y con nuevas reglas de juego como son la
imposibilidad de endeudamiento o déficit cero, e indudablemente,
esto va a condicionar el gasto que se destine al capítulo
de la sanidad en el futuro.
El objetivo fundamental de las transferencias era
que se hicieran en tiempo y forma, acompañado de una
financiación adecuada tanto en el momento cero, como
que fuera sostenida en el tiempo.
Por ello, Cantabria negoció hasta el último momento
y consiguió 8.000 millones de pesetas más de los que
puso Sanidad encima de la mesa.
P. ¿Qué porcentaje representa esta financiación
respecto de los presupuestos generales y qué tendencia
presentarán?
R. En la negociación, además de los 80.000
millones de pesetas, se adquirió un compromiso con
el Estado para una financiación específica del Plan
director del Hospital Marqués de Valdecilla, que se
estimó en 30.000 millones de pesetas hasta el año
2007. En porcentaje, el peso de la sanidad en el contexto
de todo el presupuesto regional va a suponer el 40
por ciento del presupuesto total.
Respecto a la tendencia, no sabemos hacia dónde van
a crecer los ingresos de las comunidades autónomas,
pero lo que sí está claro es que el gasto sanitario
siempre crece y es previsible que los presupuestos
sanitarios registren incrementos superiores al de
los presupuestos generales. Por ello, no creo que
el capítulo dedicado a la sanidad baje nunca de ese
porcentaje del 40 por ciento respecto del presupuesto
total.
P. ¿En qué ámbitos se están trabajando principalmente
desde la Consejería de Sanidad?
R. La lista actual de cuestiones es amplia,
pero básicamente sería carrera profesional, organización
en general -revisión de puestos de trabajo, aplicación
de la normativa europea- y en consecuencia de todo
esto, buscar una armonización salarial, puesto que
las retribuciones que venían por parte del Insalud
son diferentes de las que hay en Cantabria.
No obstante, una de las cuestiones que para nosotros
es prioritaria es la consolidación de los puestos
de trabajo porque hay un porcentaje importante de
interinidades como resultado de las transferencias.
Aquí hay que recordar que el Gobierno de Cantabria,
desde hace ya tres años, no presenta interinos.
P. ¿Cuál es el rasgo diferenciador de la sanidad
de Cantabria frente al resto de comunidades?
R. Cuando hablamos de diferencias, me gusta
dejar claro que soy defensor de un único sistema Nacional
de Salud, lo cual no quita que los distintos servicios
tengan sus peculiaridades.
Nuestro punto de vista es que una vez consagrado el
acceso al servicio, lo que queremos primar es la calidad
y la excelencia en el servicio. Esta es otra de las
cuestiones que estamos trabajando con los profesionales,
es decir, no sólo hacer las cosas, sino hacerlas bien.
Pero esto no es nuevo, tanto la Consejería como otros
estamentos contamos con normas de calidad como puede
ser la ISO en programas concretos como el banco de
sangre o el Plan regional sobre drogas. Por lo tanto,
si me preguntas cuál es uno de los rasgos diferenciadores
por el que lucharíamos en el servicio de Cantabria
sería precisamente luchar por la calidad en todos
los centros de prestación sanitaria.
P. Las comunidades autónomas están exigiendo cada
vez mayor protagonismo con el peligro de fragmentar
el sistema en 17 modelos distintos. ¿Qué opina al
respecto?
R. El esquema de actuación que teníamos hasta
el uno de enero ha pasado a la historia. ¿Pero significa
esto que debemos entrar en una lucha fraticida? Yo
creo que no, y es precisamente ahora cuando tenemos
que demostrar nuestra mayoría de edad. Y esto se demuestra
estableciendo foros de trabajo adecuados donde se
alcance el máximo consenso posible.
Porque el ciudadano no entiende que cada comunidad
autónoma tenga un calendario vacunal diferente o un
nivel de prestaciones básicas diferentes.
Entiendo que las autonomías no debemos entrar en una
espiral para ver quién oferta más prestaciones, y
debemos recuperar un órgano como el Consejo Interterritorial
que por desgracia, en los últimos meses se ha vaciado
de contenido.
P. ¿Qué debería hacerse para recuperar el papel
del Consejo Interterritorial?
R. El Consejo Interterritorial debe ser un
órgano decisor -y no consultivo- que cuente con un
sustrato técnico y en el que se establezca qué niveles
de prestación queremos dar en el Sistema Nacional
de Salud. Y luego, cada autonomía podrá incorporar
otros servicios de valor añadido que considere oportunos.
Y aquí es clave la Ley de Coordinación sanitaria.
P. Por otra parte, contener el gasto farmacéutico
es uno de los temas que siempre están encima de la
mesa.¿Cuáles son las principales líneas de actuación
a este respecto?
R. Sobre este tema, una de las cuestiones que
subyacen ahora mismo es si las comunidades autónomas
vamos a ser interlocutores o no con la industria farmacéutica.
Pero esto es una cuestión sobre la que todavía tenemos
bastante que hablar. Lo que sí está claro es que,
con independencia de los acuerdos nacionales que se
adopten, ninguna comunidad autónoma va a aceptar un
gasto farmacéutico con cifras globales como las que
tenemos ahora.
En Cantabria, en los últimos años, el incremento del
gasto farmacéutico ha sido inferior al de la media
del territorio Insalud. No obstante, la contención
del gasto no es para nosotros una cuestión económica
pura y dura, sino que es una cuestión de una mejor
o peor prestación de un servicio. Y aquí, tanto el
médico como el farmacéutico tienen que ser conscientes
de que son ahora mismo los principales responsables
del modelo sanitario que estamos hablando. Es decir,
no hablamos de reducir las partidas presupuestarias,
sino de alcanzar una mayor eficiencia en todo el gasto
sanitario.
P. ¿Y qué se está haciendo para alcanzar esa mayor
eficiencia del gasto sanitario?
R. Como ya he dicho, en primer lugar involucrar
a los agentes sanitarios. Pero está claro que tampoco
podemos permitir diferencias notables entre hospitales
en la compra de medicamentos o determinados productos
sanitarios, por lo que estamos estudiando la posibilidad
de crear centrales de compra.
Además, también estamos en conversaciones con las
comunidades autónomas limítrofes para alcanzar distintos
acuerdos bilaterales, sin ningún carácter político,
y cuyo objetivo sea poder optimizar los recursos asistenciales.
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