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30/05/2003
- El Global
Informe Extremadura: El
gasto farmacéutico puede suponer el colapso definitivo
del sistema sanitario
El
Servicio Extremeño de Salud cuenta para este año con
un presupuesto de 823 millones de euros (137.000 millones
de pesetas). Suficiente, según su gerente,
Francisco García Peña, aunque persista una incertidumbre
importante por el temor que provoca un modelo
de financiación que garantiza, al menos durante los
tres primeros años, el crecimiento de los recursos
destinados a Sanidad en función del incremento del
PIB nominal.
El temor es lógico, si se tiene en cuenta la gran
cantidad de proyectos que el Servicio Extremeño de
Salud tiene previsto llevar a cabo de aquí a cuatro
años, bajo la filosofía de que la salud no es un sistema
público, sino un derecho fundamental de la ciudadanía.
Estamos dispuestos a afrontar el gasto,afirma
García Peña.
Población dispersa
Una de las grandes preocupaciones del SES es resolver
los graves problemas de accesibilidad a los
recursos sanitarios que plantea una población que,
a 1 de enero de 2001, llegaba a 1.073.381 habitantes
repartidos en 42.000 kilómetros cuadrados.
De ahí que, precisamente, la línea de actuación más
importante sea, según García Peña, luchar contra la
enorme dispersión de la población, no sólo
en lo relativo a Atención Primaria, sino también en
cuanto a las denominadas unidades de apoyo (salud
mental, fisioterapia, salud bucodental, etc.) y los
servicios de urgencia. Precisamente la dotación de
ambulancias es, para García Peña, otro asunto a tener
en cuenta: Actualmente tenemos asignada una unidad
061 por cada 200.000 habitantes. Con las 5 unidades
de que disponemos sólo damos cobertura al 60 por ciento
de la población. El SES tiene previsto aumentarlas
a 7 para cubrir el 99 por ciento de la población.
La vejez es otra de las grandes inquietudes del servicio
autonómico de salud, aunque apenas posea peculiaridades
distintas a las de cualquier otra comunidad. Entre
el 19 y el 20 por ciento de la población extremeña
es mayor de 65 años. Las patologías son las típicas,
pero sí tenemos la peculiaridad de que parte de ese
porcentaje (un 7 por ciento) tiene más de 80 años,
matiza García Peña, para explicar que los requerimientos
en atención sociosanitaria cobran aquí especial relevancia.
Tres hospitales
Las características de esta comunidad autónoma y su
dispersión poblacional ponen énfasis, además, en la
necesidad de reforzar el sistema hospitalario. Según
García Peña, el Servicio Extremeño de Salud tiene
previsto construir dos nuevos hospitales para zonas
de entre 25.000 y 60.000 habitantes, Almendrajelo
entre ellas. Asimismo, incluye en su proyecto la compra
del hospital privado que la empresa Pascual tenía
en Zafra. La adquisición del centro costará 17 millones
de euros (2.910 millones de pesetas), 13 de ellos
(unos 2.300 millones de pesetas) por el edificio en
sí y el resto por las obras de acondicionamiento y
equipamiento. Las mencionadas obras, en éste y en
los otros dos centros hospitalarios, irán destinadas
a un proyecto de habitaciones para uso individual.
Los presupuestos del servicio de salud para este año
y hasta 2006 incluyen también inversiones en la propia
Consejería de Sanidad, la construcción de 21 centros
de salud, la reforma de otros tantos, así como diversas
mejoras tecnológicas destinadas tanto a la modernización
de inmuebles y equipamientos como a la introducción
de nuevas tecnologías. Por todo ello, los recursos
materiales son uno de los temas que centran la atención
del SES. En este asunto, su gerente asegura que hay
mucha diferencia según la comunidad. Así, y pese
a que Extremadura se sitúa en la media, sus peculiaridades
implican que el esfuerzo tendrá que ser mayor a la
hora de implementar sus recursos: Partimos de una
situación realmente mala, continúa.
En cuanto a los recursos humanos, otro de los puntos
que aún quedan pendientes de resolver es el de la
armonización salarial en el sector. El sistema sanitario
extremeño ya ha llegado a un preacuerdo con los sindicatos,
aunque el documento aún no se ha cerrado. El texto
incorpora puntos clave tales como incluir la jornada
de tarde en los centros de salud de las grandes poblaciones.
De esta manera, cada médico pasaría consulta una tarde
a la semana. Son medidas que deben ser retribuidas,
indica García Peña.
Gasto desmesurado
Sin embargo, la mayor preocupación del SES no son
las inversiones, ni los recursos humanos, sino el
gasto farmacéutico, que llega a ocupar al 30 por ciento
de su presupuesto. García Peña cita las últimas medidas
que se han adoptado para luchar contra un gasto que,
en su opinión, se ha vuelto desmesurado.
En concreto, el decálogo de medidas sobre la prestación
farmacéutica aprobado en la última reunión de coordinación
entre Extremadura, Madrid y las dos Castillas, que
tuvo lugar en el mes de mayo en Valladolid, así como
a la reunión que sus respectivos consejeros han celebrado
recientemente en Mérida para tomar una postura común
de cara a la visita médica. Según el gerente del SES,
es necesario concienciar sobre un uso racional de
los medicamentos, de cara a frenar las consecuencias
negativas que podría acarrear el crecimiento imparable
de este concepto: Si no contenemos el gasto farmacéutico,
puede ser el colapso definitivo del sistema.
Dos figuras peculiares
El modelo sanitario extremeño se sostiene en dos documentos.
Por un lado, la Ley de Salud de Extremadura, publicada
en el verano del año 2001. Por otro, el Plan de Salud
2001-2004, herramienta herramienta de planificación
en materia de política sanitaria que da continuidad
al proceso que la Comunidad Autónoma inició en 1997.
En consecuencia, trata de consolidar y dar continuidad
a las acciones emprendidas desde el Plan de Salud
anterior.
Junto a estos documentos básicos, son tres los pilares
sobre los que se asienta el SES: los ciudadanos, los
profesionales y la peculiar organización del sistema
sanitario, que unifica la salud pública con la
atención sociosanitaria.
Precisamente es éste el principal rasgo separador
que, según García Peña, diferencia al Servicio extremeño
de Salud de cualquier otro: La estructura de la
que nos dotamos como área de salud con un responsable
único -el gerente que integra todos los recursos tanto
de salud pública como asistenciales,incluyendo también
en éstos los referidos a salud mental.
Junto al gerente, otra figura peculiar, la del director
de Salud, dota al SES de una personalidad de la que
carecen los demás organigramas de los restantes servicios
de salud del sistema nacional. El director de Salud,
responsable de las políticas de salud pública, permite
unificar criterios y complementar todas las actuaciones.
El SES presume de ser uno de los pocos en haber integrado
en su equipo de AP todos los dispositivos, desde farmacéuticos
(un total de 85, distribuidos por los centros de salud
con competencias en la salud pública y como asesores
o consejeros en el uso racional del medicamento) hasta
veterinarios.
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