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30/07/2003
- El Global
Informe La Rioja: La
LOF de La Rioja llegó tarde para la farmacia rural
A
José Antonio González Garnica, presidente del Colegio
de Farmacéuticos de La Rioja, le hubiera gustado que
la LOFde su comunidad hubiese sido como la vasca o
la catalana, que contempla, en su opinión, unos ratios
de farmacias por habitante aceptables. No obstante,
confía en la relación que existe entre el Colegio
y la Consejería para solucionar éste y otros problemas,
como el gasto farmacéutico.
Para que una farmacia funcione bien ,para cubrir
todos los servicios y responder a las expectativas
que la Administración espera de ella, debe tener un
ratio por habitante suficiente.Este es el motivo
por el que, para el presidente del Colegio de Farmacéuticos
de La Rioja, José Antonio González Garnica, sería
positivo subir el ratio de establecimientos en algunas
zonas, sobre todo rurales, de la comunidad.
La Ley de Ordenación Farmacéutica llegó tarde para
la farmacia rural, que está muy atomizada. Prácticamente
hay farmacias en todos los pueblos, y no pueden funcionar
como otras de Cataluña o País Vasco, donde los ratios
son mucho mayores,continúa. Al margen de este
asunto, los problemas para la farmacia riojana no
difieren, para González Garnica, de los del resto
del país. Así, cita la necesidad de superar las diferencias
entre farmacias urbanas y rurales o la confusión de
medicamentos con compuestos de herboristería, pero
no dejan de ser medicamentos y se están vendiendo
fuera de la farmacia.
No obstante, para el presidente de los farmacéuticos
riojanos, el futuro es alentador, una vez transferidas
las competencias, en gran parte debido a la extraordinaria
relación que el COF mantiene con la Consejería de
Sanidad, y que ha fructificado en la firma de varios
convenios en programas de Atención Farmacéutica, tales
como la dispensación de metadona en oficinas de farmacia.
González Garnica apostó por ampliar este diálogo de
cara a favorecer la contención del gasto en medicamentos,
a través de programas de atención farmacéutica que
permitan detectar problemas relacionados con los medicamentos
y de seguimiento de los tratamientos.
Otro de los puntos se refiere a la sustitución por
genéricos en oficinas de farmacia. Lo lógico sería
que obligasen al médico a recetar por el principio
activo, y que el farmacéutico dispense el genérico,
subraya. Pero las EFG son, para González Garnica,
sólo una parte del gasto.Lo único que han supuesto
es un poco de ahorro para la Administración y, sin
embargo, mucho coste para el farmacéutico, señala
en referencia al aumento en los estocajes que los
farmacéuticos se han visto obligados a realizar
para adquirir la amplia gama de genéricos lanzados
por las compañías farmacéuticas. Además se nos
acusa de utilizar el genérico como una fuente de ingresos
para la farmacia cuando es todo lo contrario,añade.
González Garnica citó medidas optativas para contener
el gasto: Una prescripciónmás racional; o establecer,
como otros países, un sistema de copago que contemple
una aportación de todos ,menos de los enfermos crónicos;
o que la aportación varíe según la renta...Todo menos
reducir los márgenes al farmacéutico porque al final
trabajaríamos con margen 0 pero no se solucionaría
nada.
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