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01/12/2003
- Revista Española de Economía de la Salud
Francisco Javier Ballina,
Médico adjunto del Servicio de Reumatología del Hospital
Universitario Central de Asturias: El coste de
la artritis reumatoide se estima en 6.000 euros por
paciente y año
P.
Existen estudios referentes a la prevalencia de las
enfermedades reumáticas. ¿Qué datos ofrecen?
R. Acerca de la prevalencia de estas enfermedades,
afortunadamente, sí se disponen de datos, aunque no
sobre otros muchos aspectos. Contamos del estudio
EPISER, que se concluyó en el año 2000 y que fue realizado
por la Sociedad Española de Reumatología en todo el
ámbito nacional. De ahí obtuvimos que las prevalencias
son muy distintas dependiendo de la enfermedad reumática.
La artritis reumatoide, seguramente la patología más
importante en Reumatología, tiene una prevalencia
del 0,5 por ciento, se da más en la mujer y aumenta
con la edad. La osteoporosis, también más frecuente
en la mujer, tiene una prevalencia cercana al 4 por
ciento. Una patología importante por su frecuencia
y que debería tenerse más en cuenta es la artrosis
de rodilla, cuya prevalencia es del 10,2 por ciento.
Destaca también la fibromialgia, que tiene una prevalencia
del 2,3 por ciento y es mucho más frecuente en la
mujer, así como el dolor lumbar, con una prevalencia
puntual del 14,8 por ciento, parecida en hombres y
mujeres.
P.¿Cuál es el impacto de estas enfermedades sobre
la capacidad funcional?
R. Aproximadamente, el 50 por ciento de los
pacientes con una enfermedad reumática tiene algún
grado de limitación, y los grados más extremos de
incapacidad pueden afectar a alrededor del 10 por
ciento de estos enfermos, que pueden estar severamente
incapacitados por la patología.
P.¿Qué costes suponen estas enfermedades y cuál
su la evolución?
R. No hay muchos datos sobre esta cuestión,
sobre todo en España. Actualmente, disponemos de un
estudio que está analizando los costes de la artritis
reumatoide en nuestro país. Está dirigido por el doctor
Navarro del Hospital Virgen Macarena de Sevilla y
pensamos que en los próximos meses dispondremos de
los resultados. Algunos datos anteriores, tanto en
España como en países de nuestro entorno, hablan de
que el coste de la artritis reumatoide es de 6.000
euros anuales por paciente. También se ha analizado
el coste en otras enfermedades. Por ejemplo, recientemente
se ha realizado un estudio de espondiditis en Francia,
Holanda y Bélgica. Creo que en esta enfermedad, que
afecta fundamentalmente a los varones, el gasto medio
está entorno a los 2.600 euros por año. En España,
de todas las enfermedades mencionadas no hay datos
de costes, excepto en el caso de la artritis reumatoide.
Es decir, que aquí hay un campo muy importante de
investigación.
P.¿De qué manera afecta el infradiagnóstico al
impacto económico de estas patologías?
R. Afecta negativamente. Hoy sabemos la importancia
que tiene el tratamiento precoz de las enfermedades,
sobre todo porque vamos disponiendo de fármacos más
eficaces destinados a reducir las incapacidades que
estas enfermedades producen, hecho que disminuye los
gastos finales. El tratamiento precoz es muy importante
en la artritis reumatoide. Hay ya muchos sitios de
Europa, y también en España -en Oviedo, por ejemplo-
donde se dispone de unidades destinadas al tratamiento
precoz de la artritis reumatoide, ya que hemos visto
que ello conduce a un mejor control de la enfermedad.
P.¿Hay datos sobre las bajas laborales que provocan
estas patologías?
R. Hay un porcentaje nada desdeñable de bajas
laborales producidas por estas enfermedades. Además,
el impacto sobre las mismas es todavía relativo, debido
a que las patologías reumáticas predominan en la mujer,
que aún no se ha incorporado al mundo laboral de forma
absoluta. La artritis reumatoide afecta principalmente
a personas de entre los 50 y los 60 años, y muchas
de ellas son amas de casa, que, aunque desarrollan
un trabajo, como no están en el mundo laboral, parece
que no aportan nada, por lo que estas bajas se infravaloran.
P.¿Qué tipo de actuaciones deberían llevarse a
cabo para reducir los costes?
R. En mi opinión, la mejor actuación en este
sentido es inculcar la Reumatología en el día a día
de la Medicina. En muchos lugares, por ejemplo en
Asturias, se trata de una especialidad que está concernida
a los hospitales. Y, de hecho, en esta comunidad sólo
hay cuatro hospitales dentro del sistema de salud
que tengan Reumatología. Esta especialidad debería
interconexionarse más con Atención Primaria, puesto
que aumentar esta relación podría ser lo más eficaz
para controlar mejor las enfermedades y sus gastos.
P.¿Considera que estas patologías están bien controladas?
R. Creo que no. Hoy en día hay muchas enfermedades
para las que todavía se necesitan muchos más conocimientos
y terapéutica. Es el caso de la artrosis, que, al
ser la enfermedad más prevalente de todas, es la que
necesita mejor abordaje. Lo mismo sucede con el dolor
lumbar y la fibromialgia. No obstante, hemos avanzado
y vamos por el buen camino, con éxitos notables en
artritis y osteoporosis, aunque en las otras enfermedades
que he mencionado aún se necesita más investigación.
P.¿Cuál es la tendencia del gasto en medicamentos
para estas patologías?
R. La tendencia es al aumento, porque estas
enfermedades y, en general, todas las del aparato
locomotor, se incrementan con la edad y, evidentemente,
la población española está envejeciendo, por lo que
se van a ocasionar más enfermedades reumáticas y,
como consecuencia, más gasto. Además, los fármacos
nuevos son más eficaces, pero requieren también una
investigación más prolongada, lo que repercute en
que sean más caros.
P.¿Qué porcentaje de la población consume antiinflamatorios?
R. Son los fármacos más utilizados. Según el
estudio EPISER, el 20 por ciento de la población española
consume antiinflamatorios a lo largo del año.
P.¿En qué medida aumentan los ingresos hospitalarios
y las visitas al médico de Atención Primaria debido
a los problemas gastrointestinales que ocasionan los
AINE?
R. Evidentemente, aumentan mucho. También se
desprende del estudio EPISER que los AINE multiplican
por cuatro la probabilidad de que una persona tenga
una complicación gastrointestinal, leve o grave. Afortunadamente,
no todas las complicaciones son graves, algunas simplemente
son molestias digestivas, dispepsia o dolor. Y, de
los seis millones de personas que consumen antiinflamatorios,
aproximadamente el 80 por ciento acude al médico por
este motivo.
P.¿Qué otro tipo de medicamentos toman los pacientes
con este tipo de patologías?
R. Está el uso de antidepresivos y analgésicos
no antiinflamatorios. Pero, seguramente, el medicamento
que después del antiinflamatorio más toman los pacientes
reumáticos es el gastroprotector, de diversos
tipos, bien para evitar este tipo de complicaciones
o para tratarlas una vez que aparecen.
P.¿Qué uso hacen los pacientes de los medicamentos
antireumáticos?
R. Un porcentaje importante de los pacientes
utiliza los fármacos sin control médico, y otro los
utiliza con consejo médico pero de una manera inadecuada.
Por ejemplo, los antiinflamatorios deben usarse no
menos de diez días para probar su efecto, y muchos
pacientes los abandonan en las primeras fases si ven
que no les dan resultados o que les dan alguna complicación.
Por eso yo creo que hay que fomentar la educación
en este campo.
P.¿Qué novedades hay en el campo de la investigación?
R. En la artritis hay unos nuevos tratamientos
llamados biológicos de los cuales en estos momentos
hay cuatro en el mercado, aunque hay otro arsenal
que estará disponible en los próximos años. Vista
la eficacia y la seguridad de este tipo de tratamientos,
la investigación se está dirigiendo mucho hacia este
campo. En el mundo de la osteoporosis también hay
novedades interesantes ya que calculamos que en pocos
meses va a estar disponible un tratamiento bastante
revolucionario, que es la hormona paratiroidea, cuya
utilización puede ser muy útil en algunos casos seleccionados
de osteoporosis. Sin embargo, estos medicamentos serán
más caros.
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