Pocas
cosas se saben todavía de cuáles serán las prioridades
del nuevo Gobierno en materia de Sanidad. Una de ellas,
según ha destacado en una entrevista con EL GLOBAL
la secretaria de Políticas Sociales y Migratorias
del PSOE, Consuelo Rumí, es potenciar el papel del
Consejo Interterritorial. Ahí se estudiarán la política
de visados a determinados medicamentos y la posible
utilidad de Biobac como complemento alimenticio, y
volverán algunos de los planes integrales, como el
del tabaquismo, que ya presentó Ana Pastor, esta vez
con un estudio de su impacto económico y la
cofinanciación del Gobierno central.
P. ¿Cuáles
serán las prioridades del Gobierno en Sanidad?
R. Todavía no está conformado el Gobierno.
José Luis Rodríguez Zapatero será investido presidente
en torno al 15 ó 16 de abril, y hasta ese momento
lo que procede es el trabajo diario de traspaso de
papeles. Las prioridades las establecerá el próximo
Gobierno y, en materia sanitaria, la persona que asuma
la cartera de Sanidad en base al programa electoral.
Ahora trabajamos en el debate de investidura. Por
supuesto, habrá diálogo con todo el sector para establecer
las prioridades dentro del programa electoral, pero
para concretar todavía hay tiempo.
P. ¿Es
la renegociación transferencial uno de sus objetivos?
R. También esto corresponderá a quien tenga la
responsabilidad sanitaria, que será quien establezca
la situación, señale las deficiencias, se siente con
todo el respeto institucional y toda la lealtad institucional
que requiere el tema y ponga al Consejo Interterritorial
en el lugar que le corresponde, es decir, en el centro
de la política sanitaria, trabajando junto con el
Ministerio de Sanidad.
P. En
su programa consideran concluido el actual Pacto
con Farmaindustria. Esto deja abierta la puerta
a otro distinto. ¿En qué términos debería firmarse
dicho Pacto?
R. Efectivamente, consideramos concluido el actual
Pacto, y está claro que hay que firmar uno nuevo.
Éste será un objetivo esencial del Gobierno con dos
grandes fines: asegurar la calidad de la prestación
farmacéutica y controlar su gasto, y esto hay que
hacerlo junto con las comunidades autónomas y a través
de un plan estratégico de política farmacéutica.
P. El
programa del PSOE incluye además nuevas condiciones
para el desarrollo y patrocinio de actividades formativas
y congresos científicos, así como unos precios de
referencia que fomenten la prescripción por principio
activo. ¿No son demasiadas malas noticias para la
industria?
R. El sector conoce perfectamente las líneas estratégicas
de nuestra política farmacéutica, pero habrá que profundizar
en el diálogo una vez que el titular de Sanidad tenga
esa responsabilidad para trabajar en lo que también
es un objetivo: aprobar planes bianuales de formación
continua para los médicos y para otros profesionales
del sistema, y una nueva regulación de condiciones
para el desarrollo del patrocinio de actividades formativas
y de los congresos científicos por parte de la industria
farmacéutica.
P. ¿Qué
ocurrirá con el recurso del Gobierno al visado andaluz
en medicamentos antipsicóticos?
R. El hecho de que la comunidad andaluza pusiese
un visado fue fruto de una política errática y de
deslealtad institucional en el Consejo Interterritorial.
La decisión se tomó porque hubo un total abandono
y una mirada hacia otra parte para no trabajar con
un Gobierno socialista. Los visados son necesarios,
pero hay que establecer una política homogénea en
todo el Estado, y le corresponde hacerlo al Gobierno,
pero con las comunidades autónomas. Lo que ocurre
es que el Gobierno central sólo ha trabajado para
dar respuesta en temas muy sectoriales y muy vinculados
a políticas partidistas, y no ha sabido dar una respuesta
global. Éste será otro tema que tendrá que abordarse
en el Interterritorial.
P. ¿Qué
pasará con el Biobac?
R. Nosotros presentamos una iniciativa que fue
rechazada por el Gobierno y seguimos con el compromiso
de realizar un estudio urgente sobre la posibilidad
de que pueda ser contemplado con carácter de producto
alimenticio complementario.
P. El
PSOE llega al Ministerio de Sanidad con el compromiso
de realizar planes integrales, en base a materias
de prevención y educación. Uno de ellos tratará sobre
enfermedades crónicas prevalentes relacionadas con
el consumo de tabaco. ¿Qué pasará con los planes aprobados
por Pastor?
R. En general, ninguno de los planes anunciados
por Ana Pastor ha tenido materialización. Denunciábamos
sus propuestas porque las anunciaba sin tener ningún
contenido y no las llevaba al Consejo Interterritorial
con la cofinanciación que debían tener. El PSOE, en
su programa, deja muy claro que es necesario hacer
planes integrales vinculados al tabaquismo, la educación
para la salud, o las enfermedades cardiovasculares,
oncológicas o degenerativas. Nuestra propuesta es
que deben ser llevados al Consejo Interterritorial
con un estudio de su impacto económico, porque, además,
alguno de estos planes se estaba desarrollando en
algunas comunidades autónomas. Se trata de que los
planes sean para toda la población española, independientemente
de dónde se viva, y para eso se necesita la iniciativa,
el liderazgo y la cofinanciación del Gobierno central.
P. El
14-M ha dejado al Congreso con mayoría socialista
y al Senado en manos del PP. ¿Qué lectura hace de
esta situación y cómo afectará a la tramitación de
leyes en materia sanitaria?
R. Aquí se va a ver cuál es el talante del nuevo
PP, si realmente va a colaborar y hacer una oposición
útil o si, por el contrario, va a continuar en una
actitud como la que mantuvo en otros tiempos, de crispación,
y negando, como han hecho cuando han sido Gobierno
con mayoría absoluta, iniciativas que se presentaban
desde el PSOE y que eran tan buenas que luego las
han copiado en su programa, burda y literalmente.
Ahora le corresponde saber estar en la oposición,
y cabe desear que todas aquellas normas, que se van
a trabajar con diálogo porque es nuestro talante,
sean así entendidas por la oposición, y que con esa
mayoría, que no es absoluta en el Senado, no se dedique
a bloquearlas, porque será su responsabilidad y la
ciudadanía tomará nota.
P. ¿Qué
le reserva el PSOE a la Ley de Cohesión, el Estatuto
Marco y la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias?
R. Los reglamentos y reales decretos tienen una
gran importancia porque en función de cómo se desarrollen
pueden dar respuesta o impedir alguna profundización
de la propia ley. En este sentido, la consideración
que hemos hecho es que mientras el Gobierno esté en
funciones no se desarrolle ningún reglamento, porque
es algo que le corresponderá al próximo Ejecutivo.
Respecto a la Ley de Cohesión, fue aprobada por una
amplia mayoría, incluida la del PSOE, excepto en el
tema farmacéutico. Ahora le corresponde al Gobierno
socialista desarrollarla, igual que todo lo previsto
en el Estatuto Marco y la LOPS, a la que nosotros
nos opusimos. Esta ley habrá que retomarla y escuchar
algunas voces que no fueron tomadas en consideración
en su momento.
P. Zapatero
ha dicho que el PSOE gobernará en solitario, en base
sólo a acuerdos puntuales. ¿Qué valoración hace de
los programas sanitarios de las principales formaciones,
dadas las similitudes existentes en algunos casos?
R. Es el talante del nuevo Gobierno: trabajar
con todos los grupos. Vamos a trabajar con el mejor
de los talantes para que la Sanidad no sea un negocio
y para que se logre el máximo consenso. Entiendo que
hay temas que son compartidos en los que no debe haber
problema y que hay otros donde intentaremos que entre
todos las posiciones se acerquen y tengan el mayor
aval posible.
P. Su
nombre suena como ministrable para Sanidad. ¿Tiene
algo que decir al respecto?
R. Éste no es el momento, falta todavía mucho
tiempo. Tras la investidura, se formará el Gobierno
y yo estaré muy cómoda donde Rodríguez Zapatero crea
que puedo ser más útil. Hay mucho trabajo por delante
y lo importante es hacerlo bien, responder a las expectativas
que los ciudadanos han depositado en nosotros. Por
otro lado, hay también personas muy cualificadas para
llevar adelante un Ministerio tan importante como
el de Sanidad, sobre todo porque es el responsable
de ese respeto institucional del que hemos adolecido
el último año.
Un centro
de referencia y la retirada del recurso para trabajar
con células madre
Abordar e incentivar la investigación puntera con
células madre, más allá de lo que establecía la ley
de punto y final que para los socialistas era
la norma de reproducción asistida, es uno de los puntos
fuertes que el PSOE incluyó en su programa electoral.
Aún no se han conformado los ejecutivos central y
andaluz (esta región también celebró elecciones el
14 de marzo), pero ya se han empezado a dar los primeros
pasos.
Por un lado, la Junta de Andalucía y el futuro Gobierno
de José Luis Rodríguez Zapatero han acordado la creación
en esta comunidad de un gran centro nacional de referencia
para la investigación con células madre, acuerdo que
se suscribirá una vez se constituyan sus respectivos
equipos de Gobierno. Es el primer paso de un sistema
de investigación en red que, según informa Europa
Press, citando fuentes socialistas, el PSOE prevé
implantar con Andalucía al frente de la Medicina Regenerativa.
Por otro lado, según confirmó a este periódico la
secretaria de Políticas Sociales y Migratorias del
PSOE, Consuelo Rumí, el Gobierno andaluz le ha pedido
al futuro Ejecutivo central que tras la constitución
del equipo gubernamental los servicios jurídicos del
Estado inicien las actuaciones necesarias para la
retirada del recurso de inconstitucionalidad presentado
a la ley andaluza de investigación con células madre,
y que Rumí calificó de pataleta por parte del Ministerio
de Sanidad.
La política del futuro Ejecutivo en este asunto, según
la responsable socialista, forma parte de un nuevo
talante y de una nueva forma de gobernar, donde
no se tomen decisiones al margen de los gobiernos
autónomos ni se trabaje de espaldas a ellos.
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