| 26/04/2004 - El Global
Erkki Liikanen: Están
creados los cimientos para recuperar la competitividad
del sector
Que el
sector farmacéutico del Viejo Continente ha perdido
competitividad respecto al de Estados Unidos es algo
que no escapa al comisario europeo de Empresa y Sociedad
de la Información, Erkki Liikanen, que asegura que
están puestas las bases políticas para que esta situación
cambie.
P.
Hace pocas semanas, el presidente de la Efpia, Tom
McKillop, destacó que el sector farmacéutico europeo
todavía no es competitivo si se compara con el de
Estados Unidos. ¿Cuáles son las causas de esta situación?
R.
Éste es un tema en el que nos hemos centrado ya desde
hace tiempo. En 2000, un estudio de la Comisión Europea
sobre competitividad global del sector farmacéutico
europeo identificó varias causas del declive relativo
de la competitividad que sufre el sector en la UE.
Las principales son la falta de unos mercados nacionales
competitivos y el impacto de la fragmentación de la
I+D en la Unión.
Este último hecho se traduce en que no se atrae de
manera suficiente la I+D a Europa. En este sentido,
desde la Comisión se han lanzado varias iniciativas,
entre las cuales destaca el paquete legislativo de
la reforma farmacéutica, que recientemente ha sido
adoptado y que actualizará el marco legal comunitario
para el control de los medicamentos. Este paquete
legislativo está dirigido a promover la competitividad,
innovación y salud pública. Sin embargo, si únicamente
se legisla nunca se podrá dar una solución completa.
Precisamente por ello el Comisario de Salud, David
Byrne, y yo iniciamos el Grupo de Alto Nivel sobre
Medicamentos, el llamado G10, que está formado por
protagonistas de primera línea del sector y que busca
formas para asegurar que las medidas que se toman
en el ámbito europeo se completan con otras en el
ámbito nacional. Este grupo hizo un informe con unas
recomendaciones que han sido apoyadas por el Consejo
de Ministros de la UE. En la actualidad, estamos trabajando
con los estados miembro en diferentes ámbitos como
es el del precio de los medicamentos.
P.
¿Qué esfuerzos se están realizando para evitar que
la investigación se vaya de Europa a otra parte?
R.
En lo relativo al apoyo de la I+D farmacéutica, desde
la Comisión Europea se han destinado, a través del
VI Programa Marco, alrededor de 500 millones de euros
para apoyar la investigación en el área de las ciencias
de la vida, la Genómica y la Biotecnología. A esta
cantidad se le deberán añadir los 1.500 millones de
euros disponibles hasta el año 2006. Además de esto,
es necesario resaltar también los esfuerzos nacionales
y regionales para mejorar la coordinación y cooperación
de la investigación financiada a través de fondos
públicos.
Todo ello, en definitiva, ayudará a impulsar el gasto
en investigación hasta que alcance alrededor del tres
por ciento del PIB europeo —del que dos tercios procederán
del sector empresarial— al final de la década. Esto
también aumentará el atractivo de Europa como lugar
para la investigación. A pesar de que no se puede
restablecer la competitividad del sector farmacéutico
de la noche a la mañana, sí se han puesto los cimientos
para una recuperación sostenida y a largo plazo.
P.
¿Cree que Europa se va a convertir en la economía
basada en el conocimiento más competitiva en 2010,
tal y como se ha marcado la UE?
R.
El objetivo puesto sobre la mesa en el Consejo Europeo
de Lisboa de marzo de 2000 ahora parece extremadamente
ambicioso, dados los pobres resultados de su implantación
mostrados por los países miembro y la difícil situación
económica que ha experimentado la UE durante los tres
últimos años. Los objetivos de Lisboa servirán para
mejorar en este campo, si bien no se puede garantizar
que sirvan para que Europa consiga ser la más competitiva
y dinámica al final de la década.
No obstante, se ha de recordar que los postulados
del Consejo de Lisboa proveen una agenda de reforma
a medio plazo y que llevará tiempo —entre cuatro y
cinco años— que las reformas previstas empiecen a
dar sus dividendos en forma de crecimiento de las
inversiones y de los puestos de trabajo. Por tanto,
es demasiado pronto para perfilar toda la agenda de
Lisboa. Sin embargo, hay algunos progresos y, por
ello, se mantiene como la estrategia correcta de cara
a la ampliación europea.
El próximo año será crucial para las reformas de Lisboa
en cuanto que la Comisión, la UE ampliada y un nuevo
Parlamento Europeo contribuirán a su revisión a medio
plazo.
P.
La consolidación es una tendencia clara en el sector
farmacéutico, tal y como muestran las tentativas de
las compañías Sanofi-Synthélabo y Novartis sobre la
farmacéutica Aventis.
¿Cree que esta estrategia de fusiones puede ser buena
para la competitividad del sector?
R.
Sin entrar en los casos concretos y desde un punto
de vista general, creo que puede haber ventajas en
la consolidación. En particular, en sectores tales
como el farmacéutico, puede reforzar la capacidad
de la industria de innovar, donde los costes de desarrollo
son muy altos y donde pueden transcurrir muchos años
antes de que haya un retorno de la inversión.
La consolidación también puede fomentar una competencia
más efectiva. Sin embargo, debería asegurarse a partir
de una base de caso por caso que los procesos de reorganización
de las principales corporaciones no se traducen en
un daño duradero para la competencia. Si no se controla
adecuadamente, en estos procesos de fusión podrían
tener más peso los efectos negativos de la competitividad
que los positivos.
P.
Las pequeñas y medianas empresas biotecnológicas son
una prioridad en la política de la Comisión Europea,
tal y como usted ha mencionado en varias ocasiones.
¿Qué medidas se van a desarrollar para impulsarlas?
R.
La Biotecnología es todavía una tecnología joven,
aunque de rápido crecimiento. De hecho, tiene un creciente
impacto en el sector farmacéutico, ya que, según las
estimaciones que se manejan, uno de cada cinco medicamentos
que se lanzan al mercado deriva de la Biotecnología.
El papel de la Comisión Europea debe ser el de asegurar
que este sector no sólo sobrevive, sino que además
prospera. Esto significa que se han de llevar a cabo
medidas, incluida la mejora al acceso al capital riesgo.
Por otra parte, el nuevo marco de la revisión farmacéutica
también ayuda a hacer más fácil para las pequeñas
y medianas empresas que sus productos lleguen al mercado.
P.
¿Cuál es el papel de las compañías farmacéuticas y
sanitarias en el futuro desarrollo de la economía
europea?
R.
Éste continúa siendo un sector importante en términos
de puestos de trabajo, inversión y esfuerzo en Investigación
y Desarrollo. Al mismo tiempo, refuerza la salud pública
y garantiza la seguridad, efectividad y alta calidad
de los medicamentos en el mercado europeo.
Por consiguiente, tiene un papel clave que jugar para
que se alcancen lo objetivos económicos de carácter
estratégico que se han marcado a nivel comunitario.
P.
Dentro de un mes, 10 nuevos países van a formar parte
de la UE. ¿Cree que este hecho va a beneficiar económicamente
al sector farmacéutico?
R.
Yo soy optimista. La inclusión de más de 100 millones
de personas que forman parte de unas economías que
crecen rápidamente será buena para la salud económica
de la Unión Europea. Este hecho, combinado con las
mejoras en el entorno legal y regulatorio, será de
un beneficio considerable para el farmacéutico y para
otros sectores.
Desde la Comisión Europea y desde los estados que
se van a integrar se ha trabajado duro para llevar
a cabo la ampliación eficientemente. Si esto finalmente
se produce, se fomentará la inversión farmacéutica
en toda la UE.
Aunque no somos lo suficientemente naïve para asegurar
que todo irá sobre ruedas, sí esperamos que la credibilidad
y confianza que hemos creado en los últimos años asegurará
que somos capaces de afrontar problemas de una manera
rápida y eficaz según vayan surgiendo.
P.
¿Cree que los países de la ampliación están lo suficientemente
preparados para formar parte del mercado farmacéutico
comunitario desde el punto de vista legislativo?
R.
Se han puesto en marcha varias acciones para asegurarse
que los nuevos estados miembro estén preparados para
ser parte del mercado farmacéutico de la UE en el
ámbito regulatorio.
El más importante es el Foro Regulatorio Pan-europeo,
en marcha desde el año 1999, que incluye una serie
de conferencias, grupos de trabajo y acciones para
conseguir que los nuevos países puedan adaptarse a
todos los ámbitos del acervo farmacéutico.
Asimismo, los nuevos estados miembro han participado
como observadores en los trabajos de la Agencia Europea
de Evaluación del Medicamento (EMEA) y de sus comités
científicos a modo de observadores, así como de los
comités reguladores de la Comisión Europea.
También se han llevado a cabo varias acciones paralelas
entre los legisladores de los nuevos estados miembro
y de los países que actualmente pertenecen a la Unión
Europea.
P.
¿Hasta qué punto va a ser beneficiosa la reforma farmacéutica
europea para las compañías del sector?
R.
Entre las medidas destinadas a mejorar el marco regulatorio
para la industria en la reforma farmacéutica revisada,
cabe destacar tres: los nuevos procesos de autorización
por los que más productos deben utilizar el proceso
centralizado de autorización; el establecimiento de
un esquema de protección de datos armonizado para
equilibrar de manera apropiada la innovación y el
desarrollo de la industria de medicamentos genéricos;
y, por último, el fortalecimiento de la EMEA como
órgano científico asesor que permitirá ofrecer a las
firmas farmacéuticas y biotecnológicas un asesoramiento
de alta calidad ya desde las fases tempranas de desarrollo
de medicamentos.
P.
Usted ha señalado que Europa necesita crear más empresas
para recuperar la pérdida de competitividad. Si se
tiene en cuenta el envejecimiento de la población
—ya que los jóvenes son más activos en la creación
de empresas—, ¿qué se debe hacer para conseguir este
objetivo?
R.
Es verdad que una sociedad joven es a menudo más dinámica
y tiene mayor iniciativa empresarial, aunque no creo
que las tendencias demográficas europeas sean inconsistentes
a corto plazo como para afectar a la creación de nuevas
empresas. Sin embargo, a medio plazo hay motivos para
preocuparse, si bien es importante poner las cosas
en contexto.
Por un lado, están apareciendo continuamente oportunidades
para la creación de nuevas empresas. Esto ha quedado
patente especialmente durante el boom de las nuevas
tecnologías durante la década de los noventa, donde
se crearon muchas compañías en Europa, especialmente
en las pequeñas economías. Sin embargo, la combinación
de un comportamiento empresarial pobre —que no es
el caso de la UE— y una población envejecida es un
problema potencialmente serio con fuertes implicaciones
para las finanzas públicas y para el comportamiento
de la economía.
Por ello, el crecimiento de la productividad será
un elemento esencial para atajar el efecto de una
población envejecida. No se necesita un abanico de
medidas para afrontar esta situación, sino más bien
la aplicación de las ya existentes, que en buena parte
están dentro de la estrategia aprobada en Lisboa.
 |
|