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30/08/2004 - El Global
Roberto Sabrido: No nos planteamos la posibilidad de modificar la regulación de la visita médica
Recetar
lo mejor al menor precio. Es el lema por el que se
rige el Plan Integral de Atención Farmacéutica de
Castilla-La Mancha, y que contiene medidas dirigidas
a todos los agentes de la cadena del medicamento.
Según explica en una entrevista con EL GLOBAL, el
consejero de Sanidad de la región, Roberto Sabrido,
una de las soluciones a los problemas financieros
de la Sanidad pública pasa por asegurar una prescripción
de calidad, sin el establecimiento de copagos, pero
con la puerta abierta a los visados.
P. ¿Qué opina del actual sistema de financiación sanitaria?
R. Valorar un sistema de financiación que está
funcionando y que aún tiene que aplicarse en su totalidad
es complicado. Lo prioritario en este tema es incrementar
el PIB dedicado a Sanidad al menos un punto. Mientras,
debemos negociar con el Ministerio para que resuelva
los flecos transferenciales que tiene pendientes con
el Gobierno de Castilla-La Mancha y a los cuales no
estamos dispuestos a renunciar.
P. ¿Cómo valora la posibilidad de incluir el copago
como medida de financiación del sistema?
R. He sido bastante contundente con este asunto y
he dicho públicamente que el copago ni está ni se
le espera en Castilla-La Mancha. Estamos en contra
de esa medida disuasoria para quienes menos tienen,
ya que ni es equitativo, ni soluciona los problemas
financieros de la Sanidad pública, y muchos estudios
recalcan su ineficiencia para evitar un uso abusivo
de las consultas médicas.
P. ¿Se han iniciado las negociaciones sobre el nuevo
proyecto de Ley de Ordenación Farmacéutica? ¿Qué novedades
introducirá?
R. El proyecto se hará desde el total consenso y sintonía
con el sector, las asociaciones de consumidores y
los ayuntamientos. Queremos adaptar esta norma, vigente
desde 1996, a la realidad actual y a la normativa
nacional, que se ha desarrollado en muchos aspectos
en los últimos años. También tendremos en cuenta las
últimas sentencias que afectan a parte de su articulado
y del decreto de requisitos, personal y autorizaciones
de las oficinas de farmacia y botiquines.
Por tanto, el texto implicará las modificaciones legales
oportunas en todos aquellos asuntos relativos a transmisión,
regencia, cotitularidad y edad de jubilación, con
el objetivo de seguir abriendo farmacias en todos
los puntos de la comunidad donde sean necesarias.
P. ¿Cuáles son sus propuestas para racionalizar el
crecimiento del gasto farmacéutico?
R. Se recogen en nuestro Plan Integral de Atención
Farmacéutica, cuyo lema es recetar lo mejor al menor
precio. Contiene un conjunto de medidas dirigidas
a todos los agentes implicados en el gasto farmacéutico,
desde el prescriptor, el dispensador y el receptor
del medicamento hasta la industria.
Estas medidas, que se vienen desarrollando desde hace
un año, llevan consigo campañas dirigidas hacia el
uso racional del medicamento, la mejora del concepto
de automedicación, el refuerzo de la prevención sobre
los efectos adversos por autoprescripción, la firma
de un convenio con los colegios farmacéuticos para
la dispensación más adecuada, la colaboración de las
oficinas de farmacia en la Atención Farmacéutica,
la puesta en marcha del visado electrónico de recetas,
la regulación de la visita médica, la Atención Farmacéutica
en centros sociosanitarios y otra serie de medidas
ya más centradas en el prescriptor, como son facilitarle
herramientas informáticas para la prescripción asistida,
así como información sobre su gasto farmacéutico y
los fármacos más eficientes.
Estas medidas tienen como objetivo final mejorar la
eficacia de los fármacos ante los problemas de salud,
teniendo como meta una prescripción de calidad, que
es a la larga el procedimiento más eficaz para frenar
el gasto farmacéutico.
P. ¿De qué manera cree que hay que incidir sobre el
prescriptor?
R. Principalmente, implicándoles desde el consenso
y el diálogo en el objetivo de reducir el gasto farmacéutico
sin que ello perjudique la calidad de la prescripción
ni a su libertad de recetar el mejor fármaco que crean
necesario. Tenemos una ventaja, y es que nuestros
médicos creen en la Sanidad pública, la defienden
de sus detractores y son los primeros en querer resolver
los problemas que la acucian.
En esa línea, vamos a abrir pronto un Centro de Asesoramiento
Farmacoterapéutico, que tendrá como objetivo resolver
todas las dudas de los prescriptores relacionadas
con el uso de los medicamentos.
P. ¿Considera adecuada la imposición de visados para
la contención del gasto farmacéutico?
R. Soy partidario de establecer unos máximos y unos
mínimos en el conjunto del Sistema Nacional de Salud,
que faciliten a las comunidades autónomas establecer
visados a determinados medicamentos según la peculiaridad
de cada territorio, ya que ni la estructura piramidal
de la población ni la forma de prescripción es la
misma en cada territorio. La imposición de visados,
por tanto, es una medida adecuada siempre que el Ministerio
tutele el proceso y respete las propuestas de las
comunidades autónomas.
P. ¿Cómo está impulsando el consumo de EFG?
R. Hemos elaborado y difundido una guía farmacoterapéutica
de principios activos única para Atención Primaria
y Especializada, en cuya elaboración han participado
casi 200 profesionales y que mejora la calidad de
la prescripción y favorece el consumo de genéricos.
También se recoge la prescripción por principio activo
en el concierto que hemos suscrito con los colegios
de farmacéuticos.
De esa forma, el consumo de genéricos en 2003 se elevó
al 9,7 por ciento en número de envases dispensados
con receta, y entre enero y abril de este año ya representa
el 12,05 por ciento.
P. ¿Se ha planteado desarrollar el programa de dosis
unitarias en las oficinas de farmacia?
R. En estos momentos, no. Es más importante incidir
en la prescripción basada en la eficiencia. Vamos
a ver cómo se desarrollan las experiencias de otras
autonomías. En función de los resultados estudiaremos
las posibilidades.
P. ¿Cuál ha sido la aportación del concierto firmado
con los colegios de farmacéuticos?
R. Todo acuerdo consensuado genera buenos resultados,
aunque es difícil valorar con profundidad la aportación
del concierto con los farmacéuticos, ya que entró
en vigor este año. Creo que pone de relieve la implicación
del sector en Castilla-La Mancha para adoptar las
medidas necesarias que le permitan adaptarse a las
necesidades de los servicios públicos y resolver los
problemas a los ciudadanos, desde facilitar los trámites
hasta educar o dispensar. Desde esa actitud, podremos
afrontar todos juntos retos tan importantes para la
sostenibilidad del sistema sanitario como es el uso
racional del medicamento.
P. ¿Cómo está utilizando Castilla-La Mancha las nuevas
tecnologías para la mejora de la prestación farmacéutica?
R. Estamos haciendo un enorme esfuerzo para incorporar
las nuevas tecnologías al proceso de la prestación
farmacéutica en nuestro sistema sanitario público.
Así, tenemos informatizados el 80 por ciento de los
centros de salud, aunque esperamos completar el otro
20 por ciento antes de final de año.
Hay además dos proyectos en marcha con el objetivo
de informatizar todo el Servicio de Salud de Castilla-La
Mancha: uno de ellos, denominado Esculapio, que incluye
receta electrónica, y otro, que llamamos Turriano,
que incluye ayuda a la prescripción. Somos la autonomía
con mayor desarrollo en los sistemas de información
de la prescripción. El programa Digitalis está completamente
desarrollado, funciona satisfactoriamente y permite
hacer un seguimiento exhaustivo.
P. ¿Se ha planteado la posibilidad de modificar la
regulación de la visita médica? ¿Por qué?
R. No, simplemente porque funciona bien, pese a que
algunos hayan criticado que se trata de una medida
restrictiva o férrea. En Castilla-La Mancha hay más
de 700 visitadores médicos para unos 1.700 facultativos
de Atención Primaria, por lo que es necesario regular
su presencia en los centros del Sescam. La única novedad
que introducimos, que no se aplica en otras comunidades,
fue la visita colectiva porque la prioridad en un
centro de salud, como es indudable para todos, es
atender a los pacientes. Pero es que además, si analizamos
el tiempo del que disponen los visitadores en la actualidad,
vemos que supera al que poseían con la antigua circular
del Insalud. Es una buena norma que facilita a la
industria farmacéutica que pueda informar al profesional
sanitario, sin que ello perjudique la atención a los
pacientes.
En definitiva, es una norma que permite conjugar perfectamente
el derecho a la información de los profesionales sanitarios
con la calidad asistencial en los centros del Sescam.
Creo, de manera sincera, que la industria va entendiendo,
poco a poco, la bondad y la justicia de esta circular.
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