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Usted se encuentra en: Home > Entrevistas gasto sanitario > Fernando Puig de la Bellacasa
Entrevista

12/12/2005 - El Global
Fernando Puig de la Bellacasa: Es imposible incluir en el proyecto de ley todas las demandas del sector

El proyecto de Ley del Medicamento —que seguirá su trámite parlamentario previsiblemente hasta mediados de 2006—, está dando mucho que hablar en cuanto que incluye medidas de recorte económico que el sector del medicamento considera lesivas pasa su viabilidad.

El subsecretario del Ministerio de Sanidad y Consumo, Fernando Puig de la Bellacasa, habla a EL GLOBAL de la necesidad de garantizar que la futura ley sea de interés público general y desmiente que la iniciativa no esté acorde con los intereses de fomentar la I+D en España, algo que denuncia la industria.

P. El proyecto de Ley del Medicamento, tal y como está trazado, no cuenta en sus puntos clave con el apoyo del sector (industria, farmacia y distribución). ¿Pretende Sanidad llevar a cabo cambios durante su trámite parlamentario para acercar posturas?

R. Comprendo todas las observaciones que cada uno de los sectores pretenden introducir en un proyecto de ley tan complejo como el del Medicamento. Lo que ocurre es que es imposible que el cien por cien de las demandas de todos y cada uno de los sectores se introduzcan en el proyecto de ley. El Gobierno busca un equilibrio entre éstas con un objetivo fundamental, que es el interés público general. Por lo tanto, decir que no cuenta con el apoyo del sector o que el sector está en contra tiene muy poca credibilidad cuando se analiza la ley. ¿Están en contra los farmacéuticos de que se considere su profesión de interés público, de que sean los únicos capacitados para dispensar medicamentos o de la atención farmacéutica? Evidentemente no.

Lo mismo ocurre con los laboratorios, que no están en contra de que se regule la trazabilidad, de que se pretendan armonizar criterios con los ensayos clínicos o de que haya un sistema de precios de referencia más previsible y objetivo. Habrá aspectos muy puntuales que casi se pueden contar con la mitad de los dedos de una mano, que suponen algún tipo de inconveniente.

P. Algunos ministerios —y también el Consejo de Estado en su dictamen al anteproyecto de ley— han mostrado sus diferencias respecto a esta iniciativa por considerar que puede estar en desacorde con otros intereses como el impulso de la I+D en España. ¿Cuál es su postura?

R. Éste es un proyecto de ley del Gobierno, no del Ministerio de Sanidad, en el momento en que lo aprueba el Consejo de Ministros. Como es natural, Sanidad es el responsable en su presentación al Consejo de Ministros y ha recibido muchas aportaciones en el trámite de audiencia de los sectores, organizaciones y también de los ministerios —ha sido un trámite de audiencia muy extenso en el tiempo—. Por ello, ya no podemos hablar de si ha habido ministerios que han mostrado sus diferencias o no.

En cuanto a las observaciones del Consejo de Estado —que no son vinculantes— se han integrado en el proyecto de ley un total de 27. Respecto al tema de la investigación, en ningún caso este proyecto la cuestiona. Vemos que ocurre justamente todo lo contrario. Por ejemplo, en lo relativo a la contribución de los laboratorios al Sistema Nacional de Salud (SNS), a diferencia de otros países donde existen iguales contribuciones por parte de la industria a los sistemas de seguridad social, en España, es el único en donde esta contribución de los laboratorios se podrá disminuir hasta en un 35 por ciento en función de su calificación en el plan Profarma de ayudas a la I+D y, por lo tanto, creemos que es algo que va a fomentar y potenciar la investigación.

P. Aun con todo, la industria ha hecho sus cálculos y habla de 1.000 despidos, 1.500 personas que van a dejar de ser contratadas e incluso una reducción de la inversión en I+D del 10 por ciento en los próximos años. ¿Cómo valora esto?

R. Todas las exageraciones restan credibilidad a los mensajes que un sector pretende trasladar al conjunto de la opinión pública, sobre todo cuando esos mensajes son repetidos en el tiempo y en el espacio. Los vimos en 2003 con una serie de medidas planteadas por el Gobierno anterior y lo hemos visto últimamente en países como Francia. Sin embargo, creemos que esto no tiene relación con la realidad y estoy convencido de que no va a ocurrir así. De hecho, últimamente he leído perspectivas de inversión por parte de algún laboratorio farmacéutico en nuevas plantas en España. No creo que ese mensaje un poco catastrofista sea un mensaje positivo a trasladar a la opinión, sobre todo cuando hemos conseguido un proyecto tan equilibrado en cuanto a las exigencias de los diferentes sectores y las necesidades del SNS. También desde el punto de vista de la investigación regulamos con carácter objetivo el reconocimiento de las formas galénicas innovadoras, cuando antes era una decisión que dependía de la autoridad administrativa de turno. La ley reconoce un periodo de excepcionalidad para estas formas galénicas donde no entrará en el sistema de precios de referencia.

Creemos que éste es un paso que dota de carácter objetivo, transparente, la relación con la industria.Por último, no hay que olvidar que la innovación se incluye por primera vez —no venía incluido en la ley del 90— como uno de los criterios esenciales para la financiación pública de medicamentos. Con lo cual creemos que la financiación recorre el conjunto del proyecto de ley y va a consolidar unas bases mucho más sanas, objetivas y transparentes de la investigación en el conjunto del sistema.

P. La preocupación fundamental de la oficina de farmacia es la prohibición de las bonificaciones. Desde este sector se afirma que no influyen en la prescripción y que, por lo tanto, no se deberían eliminar. ¿Cuál es su postura?

R. Nuestro criterio es sencillo: la prescripción, dispensación y administración de medicamentos sólo se debe hacer por criterios de salud pública y no pueden entrar elementos económicos en la decisión. Me parece tan básico que creo que no hay que insistir mucho. La independencia de quienes participan en todo el canal del medicamento debe ser absoluta porque está en juego la salud de los ciudadanos.

P. Las tasas sobre la facturación de la industria es algo que ha sentado especialmente mal el sector, al igual que el recorte del 20 por ciento en el precio de los medicamentos con más de diez años en el mercado, por considerar suficientes otras medidas como los precios de referencia para contener el gasto. ¿Cuál es su visión?

R. Los aspectos a los que se refiere esta pregunta son muy importantes. Algunos de ellos ya están en vigor por leyes anteriores, como por ejemplo la contribución. No es algo novedoso, fue discutida por el Gobierno, aprobada en el proyecto de Ley de Presupuestos, discutida en las Cortes y aprobada por mayoría parlamentaria, por lo que ya es ley. Lo que hacemos es incorporarla a la Ley del Medicamento. Sucede ahora que, con la redacción final del proyecto, se han recogido aspectos que la propia industria planteaba y que hemos creído interesantes de introducir, como por ejemplo aumentar todavía más los descuentos de Profarma o introducir una cierta linealidad en las contribuciones al SNS.

Además, con la reducción del 20 por ciento de los medicamentos con más de diez años en el mercado se matiza en el último texto que ha de existir un genérico para que esa bajada sea efectiva en la UE con un precio inferior al de referencia en España. Creo que hemos acotado extraordinariamente el alcance de esta medida y tiene un carácter mucho más cercano a lo que eran posiciones de principio.

P. También afecta a los laboratorios el hecho de que se obligue a realizar una evaluación continuada de los medicamentos y reforzar así el sistema de farmacovigilancia. ¿Qué medidas concretas se pretenden realizar?

R. Todos tenemos interés (administraciones, sectores y ciudadanos) en reforzar las garantías de seguridad de los medicamentos. Por lo tanto, el sistema de farmacovigilancia, en relación con la seguridad de los medicamentos es absolutamente esencial y, para que sea efectiva su evaluación, tiene que ser rigurosa pero también continuada en el tiempo. Éste es uno de los aspectos de la ley en los que me siento más satisfecho, porque además de transponer disposiciones comunitarias que nos obligaba la normativa comunitaria, reforzamos nuestro sistema de farmacovigilancia en términos seguimiento del riesgo-beneficio de los medicamentos, fomentando la cooperación entre los profesionales sanitarios y las autoridades de las comunidades autónomas y del Ministerio.

P. La ley obligará también a publicar los resultados de los ensayos clínicos, tanto los positivos como los negativos. ¿Se baraja la posibilidad de crear una base de datos común o alguna herramienta para unificar criterios?

R. Estamos trabajando en la publicación de los resultados de los ensayos clínicos con disposiciones de la Unión Europea. Al igual que comentaba con la seguridad de los medicamentos, todos tenemos interés en la transparencia. En el artículo 61 de la ley se dispone que el promotor está obligado a publicar el resultado de los ensayos clínicos.

Es un paso muy importante en la buena dirección para garantizar la necesaria transparencia en un tema tan sensible como éste. Para llevarlo a cabo, tenemos el centro coordinador de comité éticos residenciado en el Ministerio que tiene el papel de lograr la unificación de criterios y facilitar el dictamen único. En relación con la base de datos, ésta estará residenciada en la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento, pero muy posiblemente tendremos que tener algún tipo de registro asociado al que establezca la agencia.

P. Se abre una nueva vía de mercado para los medicamentos sin receta al permitir su venta por Internet. ¿Cree que se traducirá en ahorro para el sistema al permitir un acceso más directo por parte del paciente?

R. Con esta medida no perseguimos ahorro, sino facilitar en lo posible a los pacientes estos medicamentos que no requieren receta, siempre con el consejo del farmacéutico y la venta por una oficina de farmacia. Ésta es una de las observaciones que hemos recogido del Consejo de Estado y hemos considerado que es útil para adelantarse al futuro a medio plazo con este marco legal.

P. Los distribuidores ven problemas técnicos para garantizar la trazabilidad de los medicamentos. ¿Cuál cree que debe ser el sistema adecuado?

R. La trazabilidad es otra de las grandes novedades que se introducen en la ley. Es una garantía irrenunciable para la seguridad de los pacientes. Evidentemente que hay problemas técnicos, siempre existen y siempre tienen solución, y no alcanzo a entender por qué en el sector del medicamento van a existir problemas técnicos insolubles cuando en otros sectores económicos la trazabilidad está absolutamente asegurada. Al final lo que se garantiza es la seguridad de los ciudadanos, y es algo que hay que hacer. Son modernizaciones que determinados sectores económicos tienen que asumir por las nuevas situaciones.

Hay un escenario de globalización que nos obliga a ser enormemente estrictos con la trazabilidad de los medicamentos. El sistema técnico se está estudiando. En breve plazo se va a decidir la forma más adecuada, se va a regular en un próximo RD de trazabilidad, que está en su fase final de alegaciones, en la que los sectores han hecho sus aportaciones y que se va a discutir muy detenidamente para conseguir una norma útil y fácilmente aplicable.

P. El Consejo Interterritorial del próximo miércoles en Logroño abordará el desarrollo de un plan de formación para médicos para favorecer el uso racional de medicamentos. ¿Cómo se plantea?

R. El SNS todavía no ha destinado una parte importante de sus esfuerzos a la formación de sus profesionales, carencia que pretendemos solventar a partir de 2006 con el plan que presentaremos en el próximo Consejo Interterritorial. Se trata de una estrategia integral, de calidad, útil, de fácil realización, estable y permanente en el tiempo, que gestionarán las comunidades autónomas y se dirigirá a médicos, con especial atención en los residentes.

No puede ser la acción de un único ejercicio presupuestario, sino que tiene que tener continuidad para asegurar la actualización de conocimientos en el ámbito de la farmacia y la farmacoterapia. El plan, que computará con créditos en la carrera profesional, será evaluable en términos de resultados, por lo que habrá que establecer indicadores que permitan evaluar si una determinada acción ha derivado o no en cambios en los patrones de prescripción racional de medicamentos. El Consejo Interterritorial hará una evaluación anual del plan antes del 31 de marzo del año siguiente con el objetivo de fijar prioridades.

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