|
|
 |
Entrevista |
 |
 |
23/07/2007 - El Global
Manuel Arenas: Urge un desarrollo claro de la ley que piense en la salud antes que en la economía.
La difícil situación por la que atraviesa el sector de la farmacia, sometido a las medidas de contención del gasto, hace que cada uno de los agentes se defienda como puede, según el presidente del Consejo Andaluz de Farmacéuticos (Cacof), produciéndose distorsiones que ponen en peligro el sistema, como los precios de referencia, los desabastecimientos o las exportaciones paralelas.
P. ¿Cuál es su valoración acerca de la incorporación de Bernat Soria a la cartera de Sanidad y qué demandas le haría para el sector de la Farmacia?
R. El Gobierno se ha decantado por un profesional de brillante trayectoria investigadora y científica, que no ha destacado precisamente hasta ahora por su faceta política, aunque me siento muy esperanzado por contar, al frente del Ministerio de Sanidad, con una personalidad muy conocida y admirada en Andalucía. En cuanto a nuestras demandas, en primer lugar, le pediría que defienda el modelo de farmacia solidario y de proximidad del que gozamos en España, frente a las teorías liberalizadoras patrocinadas por los grandes intereses económicos de las multinacionales en general. En segundo lugar, le demandaría que siempre haga uso del talante dialogante del que hizo gala en su toma de posesión respecto a todos los sectores del medicamento, con el fin de alcanzar entre todos el sostén del modelo actual y la estabilidad que todos necesitamos.
P. También en el terreno farmacéutico, ¿qué opina acerca de la gestión de la ex ministra de Sanidad Elena Salgado?
R. Elena Salgado nos ha aportado una Ley de Garantías que, aunque no es del gusto de todos, es lo suficientemente aceptable como para que, a lo largo de su desarrollo, pueda limarse y dar la solución a algunos problemas. Valoramos de la ex ministra que ha sido una gran defensora del modelo de farmacia, y así lo ha hecho palpable en todos los foros. En cuanto a la prevención y el fomento de hábitos de vida saludable, ha sido honesta y firme con sus creencias, aunque quizás tendría que haber dialogado más sobre sus propuestas, lo que le hubiera ahorrado algunos enfrentamientos con determinados sectores de la economía española.
P. El trámite de la Ley de Farmacia de Andalucía no ha sido fácil. ¿Puede explicar cuáles son las mayores aportaciones de la norma y en qué cojea?
R. Siempre es complicado sacar adelante una Ley de Farmacia, máxime en unos momentos tan difíciles como los actuales, pero creo que se ha trabajado de forma conjunta, y el resultado de ello es una ley moderna, transparente, que respeta derechos y que al mismo tiempo abre expectativas para todos. Se trata de una norma que tiene presente que las farmacias deben abrirse donde verdaderamente son necesarias y mediante concurso público, en el que sean tenidos en cuenta los méritos profesionales y académicos, entre otros. Más que cojear, yo diría que la Ley tiene ciertos aspectos que debemos mejorar en el trámite parlamentario, ya que hay algunos puntos que están causando crispaciones dentro del sector y otros que debemos esclarecer para que no se presten a interpretaciones dudosas, como, por ejemplo, sobre las faltas y sanciones desproporcionadas, las transmisiones onerosas o la distribución de medicamentos.
P. ¿Puede mencionar algunos de los proyectos actuales más destacados de la farmacia andaluza?
R. Aparte de la aprobación de la Ley de Farmacia de Andalucía, está la implantación total de la receta electrónica, así como el uso de las nuevas tecnologías a través de una intranet corporativa que nos dará acceso a cursos de posgrado, atención farmacéutica, planes de calidad o programas de salud para la población.
P. ¿En qué fase se encuentra la implantación de la receta electrónica en Andalucía?
R. La receta electrónica o Receta XXI, que es como se denomina en nuestra comunidad, está ya implantada en las ocho capitales de Andalucía y en la gran mayoría de municipios de todas las provincias. Sólo quedan por sumarse al sistema algunos pueblos de Granada y todos los de Málaga, a excepción de Mollina, localidades que seguirán su ritmo de implantación progresiva a medida que los medios técnicos lo posibiliten. En general, la farmacia andaluza no se ha encontrado con demasiados inconvenientes para llevar adelante la implantación. Es más, en los centros de salud que tienen funcionando el programa denominado Diraya, para prescribir electrónicamente, el porcentaje de prescripción de receta electrónica es altísimo, llegando a superar en algunos casos el 70 por ciento de la prescripción total.
P. ¿Cuál es su opinión acerca de las medidas del Gobierno que afectan al mercado de los medicamentos, tales como la Ley de Garantías o el sistema de precios de referencia?
R. Esto es un tema que me tiene muy preocupado. En la década de los noventa, tuvimos la época dorada de la industria farmacéutica, con un sinfín de nuevas moléculas que dieron respuesta a múltiples enfermedades. La oferta era numerosa y el gasto fue creciendo en una proporción tan preocupante que hacía que peligrara el sistema. Pero ahora, esta situación se ha invertido y la demanda es la que prima sobre la oferta. Además, todos los gobiernos autonómicos han impuesto sus medidas con el fin de hacer el sistema sostenible. El problema radica en que cada uno de los sectores trata de defenderse como puede y así se producen distorsiones que ponen en peligro el sistema, como los precios de referencia, los precios menores, desabastecimientos o exportaciones paralelas. Creo que ha llegado el momento de propiciar el tan ansiado pacto de estabilidad que todos los sectores necesitamos.
P. ¿Considera que existe un problema real de desabastecimiento?
R. Efectivamente, existen algunos problemas concretos de desabastecimiento que la farmacia trata de paliar como mejor puede. Urge poner orden con un desarrollo claro de la Ley que piense en la salud antes que en la economía, aunque sin olvidar que los sectores no se pueden sostener con incrementos por debajo del IPC.
P. ¿Qué postura cree que hay que adoptar ante la tendencia a la desregulación?
R. La farmacia, igual que la Sanidad, tiene que estar regulada y no se puede dejar al arbitrio de las reglas del mercado, si no queremos tener, al final, una sanidad para ricos o un servicio de farmacia para las zonas mejor dotadas. Todo depende del servicio que se preste a la población y de la información que se transmita. Según mi experiencia, la relación con las asociaciones de consumidores y con los entes sociales tiene que ser continua y fluida, incluso haciéndoles ver lo que ha ocurrido en otros países, pues el problema radica en que los intereses económicos siempre están reñidos con los sanitarios. Es precisamente en este punto donde debemos encontrar el equilibrio.
P. ¿Ve las agrupaciones de farmacias como una salida inevitable ante la situación del sector?
R. Respecto a las cadenas de farmacias, creo que éste es otro punto negro que debe evitarse, o bien regularse de manera muy estricta, para conservar el actual modelo de farmacia. Lo que yo he podido observar es que las cadenas de farmacia se están planteando y formando desde dentro, es decir, que no son las multinacionales ni las grandes empresas las que, como habíamos pensado al principio, iban a crear estas sociedades, sino que son los propios farmacéuticos los que se están asociando para crearlas, lo cual me parece muy peligroso para el sostenimiento.
P. ¿Puede hacer una valoración acerca de la Ley de Sociedades Profesionales?
R. La Ley de Sociedades Profesionales se forjó para dar respuestas a los despachos de abogados, arquitectos o algunos otros profesionales, pero no daba cabida a la oficina de farmacia. Desconozco por qué al final entró con calzador y nos metieron en el saco, y tenemos que ver cómo se encaja y se desarrolla. Por ahora, tenemos que ser muy cautos y no adelantarnos a los acontecimientos.
 |
|
| |
|
|
|
|
|