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Usted se encuentra en: Home > Entrevistas gasto sanitario > Isabel Vallejo
Entrevista

28/02/2003
Isabel Vallejo, presidenta de FEFE:"Sanidad debería plantearse si compensa destruir un servicio eficaz para el ciudadano"

P. Hace casi un año que asumió la presidencia de FEFE, ¿podría hacer una valoración de este periodo?
R. Durante este primer año de gestión, la junta directiva de FEFE ha actuado con el fiel propósito de defender los intereses de la oficina de farmacia como un sector con unos objetivos muy concretos dentro de la profesión farmacéutica. Para ello, considerábamos necesario reforzar el papel de la federación y de las patronales que representan a este sector como interlocutores válidos y creo que lo hemos conseguido. Además, hemos suscrito una serie de acuerdos y pactos, que ya estaban en curso cuando se constituyó la junta directiva, cuyo objetivo era la defensa de la estabilidad de la oficina de farmacia. En este sentido, hemos avanzado, aunque no se ha conseguido todo lo que queríamos. Como entidad que presta servicios también hemos conseguido avances importantes. Entre ellos, están la creación de un banco de datos para la oficina de farmacia; la firma de acuerdos en materia de protección de datos y de riesgo laboral; el trabajo con el Forcem para fomentar la formación continuada de los profesionales de la oficina de farmacia; la creación de una página web interactiva, que será lanzada próximamente; y los pactos de colaboración suscritos con las organizaciones de consumidores y la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp). En definitiva, creo que nos hemos consolidado tanto en esa primera función de defender los intereses específicos de la oficina de farmacia como en la de prestación de servicios al sector.

P. Cuando hablaba de la defensa de la estabilidad de la oficina farmacia ha explicado que no se ha conseguido todo lo deseado ¿Se refiere a la actualización del Real Decreto 5/2000? ¿Lo consideran un fracaso?
R. No, en absoluto. No creo que éste sea un fracaso de Fefe ni de la oficina de farmacia. Nosotros hemos cumplido los objetivos que contenía el acuerdo firmado con Sanidad y, por tanto, si no se ha conseguido la actualización del RD 5/2000 ha sido porque la Administración aseguraba que no se podía llevar a cabo debido a que el gasto farmacéutico crecía por encima de los límites tolerables. Cuando se firmaron los acuerdos y se marcaron los objetivos de crecimiento del gasto no se comprometió seriamente a otros sectores y no se ajustaron los parámetros a la realidad del mercado. Como consecuencia de ello, se ha producido un sobrecrecimiento de la factura farmacéutica que ha impedido la actualización de decreto. En este sentido, la oficina de farmacia se siente un poco decepcionada y desilusionada, pues, una vez más, se han incumplido las promesas que se le han hecho. Nos sentimos el patito feo de la cadena de valor del medicamento.

P. ¿Cuál es el impacto real del RD 5/2000 sobre el margen de la farmacia?
R. El establecimiento de un margen fijo para las especialidades de más de 120 euros ha supuesto al Sistema Nacional de Salud unos ahorros de 42 millones de euros en 2001, y de 54 millones de euros en 2002. Además, a través de la aplicación de los rápeles las oficinas de farmacia hemos aportado al Estado, de nuestras arcas, 192 y 240 millones de euros en 2001 y 2002, respectivamente. Todo esto está provocando un deterioro progresivo del margen de la oficina de farmacia, que se ha visto rebajado en casi 2 puntos en los últimos dos años. En mi opinión, el hecho de que el Real Decreto 5/2000 no se actualice supone la destrucción económica del sector. Además, somos el único agente de la cadena de valor del medicamento que contribuye con aportaciones económicas a la contención del gasto, pues el resto dan dinero a la Administración, pero con otro destino. La farmacia sigue dispuesta a colaborar, pero consideramos que el Ministerio debe tener presente que no puede solucionar una insuficiencia económica del SNS a costa de las contribuciones de los agentes del sector.

P.¿Hasta cuando puede aguantar la farmacia en esta situación?
R. No sé hasta cuando. Lo que habría que preguntarse es si el Sistema Nacional de Salud se puede permitir empujar a la quiebra al sector farmacéutico, cuando éste presta un servicio muy cercano y eficaz al ciudadano. Creo que no deberíamos correr ese riesgo. Por tanto, la cuestión no es saber hasta cuándo aguantaremos sino no poner en peligro lo que realmente está funcionando.

P. ¿Cuál es su valoración del Plan de Medidas para el control del gasto farmacéutico diseñado por el Ministerio de Sanidad?
R. La mayoría de las medidas que se están anunciando están contempladas en los acuerdos de 2001. Por ejemplo, el fomento del consumo de genéricos es una de las iniciativas que Sanidad quiere impulsar para disminuir el precio medio por receta y que ya incluía, en su día, el Pacto de Estabilidad, a pesar de lo cual no se hizo nada durante 2002. Para conseguir este fin, considero que es necesario hacer un esfuerzo para aumentar la sensibilidad de la población respecto a este tipo de medicamentos y que se fomente la prescripción por principio activo. Además, es preciso que se haga un reajuste en el cálculo de precios de referencia para adaptarlo a la realidad, pues hay unas bandas de precio muy amplias entre genéricos con un mismo principio activo. Respecto a la prescripción por principio activo consideramos que permite gestionar mejor a la farmacia, y si nosotros gestionamos mejor, podemos ayudar al SNS a hacerlo también. El plan incluye también medidas como la regulación de la promoción, la modificación del artículo 100 de la Ley del Medicamento, el fomento de las EFP y el programa piloto sobre unidosis. Nos hubiese gustado que, al igual que el Ministerio presentó todas estas medidas a las comunidades autónomas, se hubiesen debatido con los agentes del sector antes de hacerlas públicas. De esta manera, podríamos haber enriquecido el plan con nuestros puntos de vista y se hubiese propiciado una postura común de todos. A pesar de que nos se nos informó a su debido tiempo, estamos dispuestos a colaborar con el Ministerio.

P. En alguna ocasión, desde Fefe se ha defendido que las bonificaciones de genéricos permiten una mejor gestión de la farmacia que puede beneficiar en último término al SNS. ¿Podría explicarlo más detenidamente?
R. En primer lugar, habría que aclarar que las bonificaciones no incentivan el consumo, pues los genéricos son medicamentos de prescripción y, por tanto, se dispensan cuando existe una receta previa. Por otra parte, todos los acuerdos de doble precios de referencia contemplados en los conciertos instan al farmacéutico a dispensar el genérico mas barato, lo que proporciona ahorros al sistema en detrimento de la facturación de farmacéutico. Dada esta situación, deberían permitirse las bonificaciones, pues suponen una mejor gestión de farmacia y así el sistema consigue su objetivo y la farmacia el suyo. No obstante, Fefe, con el fin de incrementar la transparencia de esta práctica, ha presentado a Sanidad una propuesta en la que se aboga por reflejar las bonificaciones en factura y establecer los límites en las que éstas son aceptables. Además, las bonificaciones son un sistema para que las compañías de genéricos puedan posicionarse en el mercado.

P. Fefe ya ha presentado sus propuestas a la Ley de Cohesión y Calidad, ahora en fase de tramitación parlamentaria.
R. En mi opinión, la oficina de farmacia como sector que presta un servicio al Sistema Nacional de Salud debería estar más representada en la Ley de Cohesión y Calidad. A nuestro parecer, el texto no define la prestación farmacéutica básica y lo deja para reglamentaciones posteriores, algo que no debería ser así, pues ya que se ha descentralizado la Sanidad debe garantizarse la equidad también en el ámbito farmacéutico. Una vez definidos los servicios básicos, cada comunidad pueden ampliarlos según sus necesidades. Además, el Consejo Interterritorial de Salud es quien debe fijar esos servicios básicos, pues no sirve de nada que lo haga Sanidad si luego no es tenida en cuenta por las comunidades autónomas, que son quienes firman los conciertos. De hecho, los que se han estado firmando hasta el momento son fuente de desigualdades tanto para los ciudadanos como para los farmacéuticos. En este sentido, hemos propuesto la redacción de dos artículos. Uno de ellos solicita precisamente esa función del Consejo Interterritorial de definir aquellos medicamentos y productos que deben ser cubiertos por la financiación pública con carácter básico. El segundo de los textos propuestos solicita también que sea el CISNS, a propuesta del Ministerio, el que fije los criterios generales y comunes sobre la prestación farmacéutica en aspectos que correspondan a la oficina de farmacia, por medio de los conciertos contemplados en la Ley del Medicamento. Concretamente, que defina los conceptos de los que se está hablando constantemente y que hacen referencia al seguimiento farmacoterapéuticos, a la detección y notificación de reacciones adversas, a la colaboración en la protección de la salud y a la prevención de enfermedades, entre otros. Y es que, en la actualidad, se están firmando addendas en los conciertos que darán lugar a que unos ciudadanos tengan acceso a estos servicios y otros no. No estamos pidiendo que exista un solo concierto, sino que se regulen unas condiciones básicas para todos ellos.

P. Fefe no ha incluido en sus demandas el establecimiento de una ordenación farmacéutica básica. ¿Lo considera una batalla perdida?
R. Nosotros siempre hemos defendido que el hecho de que no dispongamos de una ley que fije los criterios básicos de ordenación ha permitido que existan 17 modelos de oficina de farmacia. Hay aspectos que sí se deben dejar al arbitrio de las comunidades autónomas para que satisfagan sus necesidades demográficas y sociales, pero hay otros que deben ser de carácter básico para todas ellas. Para Fefe, la armonización de la ordenación farmacéutica no tiene cabida en la Ley de Cohesión, pues es una norma para regular el Sistema Nacional de Salud, y las oficinas de farmacia somos establecimientos privados que no pertenecemos al mismo, sino que concertamos con él. De ahí que sí pidamos la regulación de los conciertos, pero no la de la ordenación en este texto. Ésta debería regularizarse en otro capítulo de la legislación española. Lo importante es que este tema se plantee en el seno del CISNS sin tener que esperar a los recursos pendientes que se han presentado ante el Tribunal Constitucional contra algunas de las leyes de ordenación autonómica.

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